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Espacio estatal y “retroceso del estado” bajo el neoliberalismo

by Adam David Morton on November 28, 2018
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Tanto como un poema o una tragedia, un monumento metamorfosea en esplendor el temor ante el paso del tiempo, la angustia ante la muerte — Henri Lefebvre, La Producción del espacio.

 Saben  que el espacio del poder estatal es el enfoque de mi presentación hoy. De hecho  conocen  el papel de este espacio en servir el poder estatal y en producir actos de violencia diaria que son el alma del espacio capitalista.

Fue Henri Lefebvre en su libro La producción del espacio quien introdujo la distinción entre:

  1. Conocimiento en el sentido de saber que sirve el poder, está en condición de servidumbre al poder y suprime la resistencia; y
  2. Una crítica forma de conocimiento en el sentido de conocer que rehúsa aceptar el poder estatal y quiere crear espacios de diferencia (o espacios diferentes) y contra-espacios de autogestión.

Además, también fue Henri Lefebvre quien inspiró a Antonio Gramsci a cuestionar como el espacio sirve un existente modo de producción y quien produce hegemonía en constituir el espacio capitalista.

Entonces Lefebvre pregunta:

“Es concebible que el ejercicio de hegemonía pueda dejar el espacio intacto? El espacio podría ser nada más que el locus pasivo de relaciones sociales?

Por supuesto, la respuesta es “no”. Esto es algo que Chris Hesketh ha perseguido en detalle en su excelente libro Spaces of Capital / Spaces of Resistance: Mexico and the Global Political Economy.

El papel espacial del estado también es algo delineado en detalle en mi libro Revolución y estado en el México moderno, publicado por Siglo XXI en 2017.

Hoy, sin embargo, mi enfoque está en el Monumento a la Revolución que ha sido un fulcro central de poder estatal para instigar el espacio capitalista. El sitio del Monumento en Plaza de la República ha sido moldeado durante tres periodos históricos principales superpuestos con respecto a 1) poder estatal; 2) crisis estatal; y 3) receso estatal bajo el neoliberalismo.

Esta periodización fue desarrollada en mi artículo publicado este año en Journal of Latin American Studies, que describe el Monumento a la Revolución como uno de los sitios espaciales más conmemorativos del poder estatal en Ciudad de México.

Sin embargo, mi enfoque hoy es el de considerar en más detalle como el neoliberalismo ha desbloqueado las diferencias locales y significados estéticos que se han mercantilizado, llevando al incremento de extracción de rentas de monopolio alrededor de Colonia Tabacalera.

Mi presentación se divide en dos partes principales. La primera revisita la cuestión urbana a través de Henri Lefebvre quien proporciona algunos puntos de partida sobre espacios vividos cotidianamente. La segunda parte aporta algunos comentarios sobre la consolidación del poder estatal bajo neoliberalismo y como ha cambiado la función social del Monumento a la Revolución, después de recientes renovaciones y nuevos desarrollos en el sitio.

Dos preguntas que quedan para el futuro son: 1) si los espacios del capitalismo que actualmente dan forma al Monumento a la Revolución, como en otros lugares, pueden ser cuestionados; y 2) hasta que punto la más amplia zona edificada en Ciudad del México puede ser confrontada por declaraciones diferenciales sobre el derecho a la ciudad, que son en sí inscritos en espacio.

La cuestión urbana

Lefebvre intenta desarrollar una teoría unitaria del espacio que quiere evitar la separación del campo mental, físico y social como momentos diferentes. Lefebvre enfatiza como tanto prácticas como discursos espaciales son inherentes a las relaciones de producción y constitución del capitalismo. Él dice en La producción del espacio: “Espacio considerado en aislamiento es una abstracción vacía”.

En cambio, el urbano es una abstracción concreta. Como afirma Lefebvre: “relaciones sociales, que son abstracciones concretas, no tienen existencia real salvo en y a través del espacio. Su apuntalamiento es espacial”.

Nuestra atención por lo tanto es provocada por Lefebvre hacia un interés por la economía política del espacio: es decir conocimiento del espacio, la producción de relaciones sociales en el espacio y como estos factores son el trámite para la instalación del capitalismo. Ejemplos aquí podrían incluir el significativo proceso de un monumento o la mercantilización del espacio, los dos siendo relacionables al poder estatal.

Cuáles conceptos mediadores Henri Lefebvre proporciona en su libro para ayudarnos a conocer la economía política del espacio?

En mi opinión, uno de los conceptos clave en La producción del espacio es el de espacio abstracto.

El capitalismo produce un espacio abstracto dentro del cual la forma de la ciudad se convierte en una cuna de acumulación y el centro del espacio histórico produciendo valor añadido. El concepto de espacio abstracto es el intento por Henri Lefebvre de captar el espacio capitalista a medida que permite, favorece y proyecta funciones (abstractas) aisladas y homogéneas en y a través de la producción de valor añadido.

El espacio abstracto personifica la violencia desde un punto de vista estructural constituida por las cuadrículas, nodos, redes de propiedades, producción e intercambio. Aquí la ley del valor ejerce su dominación abstracta y corresponde a trabajo abstracto y la forma general de producción de mercancía dentro del capitalismo.

Así que el espacio abstracto abarca tanto el poder estatal directo como la violencia directa hacia el espacio imponente (el espacio de infraestructuras económicas y planificación tecnocrática). Este opera para ocultar la violencia, pareciendo un neutral telón de fondo donde, dice Lefebvre, “contradicciones . . . son sofocadas y remplazadas por una apariencia de consistencia”.

Como tal, la acumulación de capital dentro de la forma urbana depende de la producción de valor añadido (por ejemplo, a través de inversiones en urbanización, en espacio aéreo, o la industria turística; la realización de valor añadido (por ejemplo, a través de la organización del consumo urbano y la vida cotidiana); y la asignación del valor añadido (como en rentas de la tierra).

La marca distintiva del espacio abstracto es por lo tanto el proceso violento en el núcleo del proceso de acumulación, que abarca despojo y represión, la imposición de fuerza y homogeneización.

El espacio estatal moderno es el resultado de este proceso donde tal violencia es glorificada por arcos triunfales, portales, avenidas, carreteras y plazas. Dice Lefebvre, “el poder estatal sobrevive solo gracias a virtud de violencia dirigida al espacio”.

La violencia del espacio abstracto es, entonces, el alma real del poder estatal moderno.

En el cuarto capítulo de La Producción del espacio, luego, Lefebvre dice: “Antes de la llegada del capitalismo, el papel desarrollado por la violencia fue extra-económico; bajo el dominio del capitalismo y del mercado mundial, asumió un papel económico en el proceso de la acumulación; y por consiguiente la esfera económica se hizo dominante”.

Por cierto, el espacio abstracto es el mundo de la mercancía y poder estatal. Se da al ‘estado’ (o ‘política’) una apariencia de separación del ‘mercado’ (o ‘la economía’) pero se otorga unidad a estas esferas por su inclusión en las mismas relaciones capitalistas de producción.

Finalmente, para conocer la génesis del espacio social moderno Lefebvre nos anima a estudiar la construcción de edificios monumentales.

Analizar un monumento nos lleva a cuestionar el poder político y las relaciones sociales al producir espacio. ‘El análisis de cualquier espacio’, dice Lefebvre, ‘nos enfrenta a la relación dialectal entre demanda y dominio, junto a su pregunta a eso relacionada: “Quién?”, “Para quién?”, “Por cuáles agencias?”, “Por qué y cómo?”.

Los edificios monumentales ocultan la voluntad de poder estatal y Lefebvre describe edificios públicos y estatales como un intento de expresar autoridad.

Sin embargo, junto al espacio abstracto producido por el capitalismo con sus tendencias homogeneizadoras y repetitivas es una lucha por el derecho de la producción del espacio y la oleada de diferencias espaciales. Esto significa hacer frente a como el papel espacial del estado también produce contradicciones que moldean contra-espacios de diferencia.

El espacio diferencial es por lo tanto el segundo concepto principal que quiero introducir, el cual está en contradicción antagónica al espacio abstracto.  El espacio diferencial se refiere a la reapropiación del espacio en el tentativo de lograr elementos sociales marginales, como condiciones de clase, ecología, diferencias raciales y sexuales, contra la expresión homogeneizadora del espacio abstracto que sirve el estado, poder político, el mercado mundial y el mundo mercantil.

Con cierta pertinencia en la historia mexicana, Lefebvre dice que: ‘Una revolución que no produce un espacio nuevo no ha alcanzado completamente su potencial; de hecho ha fracasado por no haber cambiado la vida misma’.

¿Cómo se pueden relacionar estas condiciones en la producción de espacio – que abarcan tanto espacio abstracto como espacio diferencial – al Monumento a la Revolución en el periodo del neoliberalismo?

Neoliberalismo, “retroceso estatal” y el Monumento a la Revolución

A pesar de la carta de Ciudad del México por el derecho a la ciudad, el espacio está firmemente incrustado en el proceso del neoliberalismo. De hecho, hay una nueva consolidación del poder estatal en el Monumento a la Revolución bajo el dominio del capital.

Desde 2010, el periodo de “retroceso estatal”, o como prefiero reestructuración estatal, ha sido caracterizado por renovaciones al Monumento a la Revolución por un costo inicial de veinticinco millones de dólares americanos, llevando a la inauguración del Mirador – ofreciendo una vista a trescientos sesenta grados de Ciudad del México; nueva iluminación nocturna; el nuevo “Adelita Café” y tienda de regalos; fuentes de agua operativas; la reapertura del Museo Nacional de la Revolución; y, desde 2013, el “Paseo Cimentación”, que ofrece acceso a los cimientos del monumento.

Este proceso de renovación llevó a una concesión a una compañía privada – Grupo MYT – que ahora opera el acceso de los turistas al monumento. Mientras tanto la Secretaría de Cultura de Ciudad del México organiza el Museo de la Revolución con una clara división espacial del trabajo.

David Harvey en su libro Ciudades rebeldes [Rebel Cities] argumenta que se pueden obtener las rentas del monopolio gracias a dominio estatal del turismo, producción cultural y arquitectura distintiva. Se pueden obtener las rentas del monopolio incrementando la demanda la tierra y de sus alrededores. Esto se llama espíritu emprendedor urbano. Cinco ejemplos pueden subrayar como la tierra se ha ido mercantilizando y como el consumo ha sido programado alrededor del Monumento y Plaza de la República.

  1. Si en el Día de la Revolución (20 de noviembre) o cualquier día de la semana, el plan explícito de las renovaciones era crear un pasillo turístico desde la Avenida Juárez o la Avenida Reforma al centro histórico. Las renovaciones entonces han reactivado Colonia Tabacalera. Esto ha transformado Plaza de la República de la “plaza de la PRI” a una zona de comercialismo.
  2. En 2014, fue completada la renovación de la estación del metro Revolución a un costo de MX$64 millones. Además, la presencia del call centre (centro de llamadas) TeleTech México y la asociación civil New Beginnings (para migrantes deportados de los Estados Unidos) ha transformado Colonia Tabacalera. Anteriormente, Plaza de la República era tristemente famosa por el cuartel general de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) – la agencia de inteligencia responsable por la “guerra sucia” en los sesenta y setenta. Hoy, Plaza de la República es tristemente famosa por ser la “Pequeña Los Ángeles” donde el “derecho a la ciudad” depende de las transferencias del valor añadido aumentado.
  3. El salario mínimo en México es oficialmente – oficialmente – alrededor de MX$90 al día. Por lo tanto, se necesitaría casi el sueldo de una semana para pagar por una visita al amanecer al Monumento a la Revolución (MX$400), o más que un día de trabajo para una entrada general al mirador y a las galerías de los cimientos (MX$110). Alrededor del Monumento a la Revolución se puede comprar de todo: de tazas a marcadores de libros, rompecabezas, camisetas etcétera. A pesar de la existencia del Monumento a la Revolución como un espacio público, la mercantilización del Monumento a la Revolución ha aumentado bajo el dominio del capital y el Grupo MYT. El mundo de los productos comerciales reina soberano dentro de los cimientos del Monumento a la Revolución, el cual es suportado por el poder estatal.
  4. En 2017, quizás el desarrollo más recién y significativo en el sitio es la renovación del edificio El Frontón. Inaugurado en 1929, El Frontón ahora es un casino y centro de entretenimiento, así como un lugar para partidos de jai alai. Las renovaciones cuestan US$35 milliones con el apoyo de una inversión por Carlos Sim, entre otros. La trinidad de tierra, trabajo y capital se une en El Frontón, así que el espacio urbano en la Plaza de la República es ahora el mejor ejemplo de “capital en movimiento” – el viejo eslogan de DF. En El Frontón es evidente la imposición del espacio abstracto y su lógica de crear consensos a través del consumo.
  5. Finalmente, volviendo al Monumento a la Revolución, podemos ver como el valor de cambio se está haciendo dominante dentro del espacio vivido. Por ejemplo, el concierto de Britney Spears que atrajo alrededor de 50,000 en 2011; o, de 2013 en adelante, el Festival Internacional de Las Luces de México (FILUX) que incluyó el Monumento (ahora en Mérida); o en 2018 la reubicación de la pista de hielo del Zocaló a la Plaza de la Republíca.

Por supuesto el espacio diferencial es siempre presente en el sitio alrededor del Monumento a la Revolución. Algunos ejemplos aquí podrían incluir unas protestas recientes por: 1) los 40,000 trabajadores despedidos de la Sindicato Mexicano de Electricistas (SME); 2) el movimiento estudiantil #YoSoy132; 3) el plantón de los profesores de la Sección XXII del Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); 4) las protestas por el gasolinazo relacionadas al aumento del veinte por cien en el precio del fuel estatal; o 5) protestas contra el “narcogobierno” en honor a los cuarenta y tres normalistas de la Escuela Normal Raúl Isidros Burgos en Ayotzinapa. Como dice Henri Lefebvre: ‘La lucha de clase interviene en la producción del espacio, hoy más que nunca. Sólo el confito de clase puede prevenir el extenderse del espacio abstracto por el planeta y por lo tanto la eliminación de toda diferencia espacial.’

Conclusión: ¡Fue el estado del espacio abstracto!

En conclusión, la economía política espacial necesariamente centra nuestra atención en el ámbito cotidiano en el sentido de una extensión de las relaciones sociales capitalistas de producción dentro del espacio abstracto. Citando a Lefebvre de nuevo, capitalismo, ‘no puede alcanzar nada más que abstracciones: dinero y servicios, el mismo capital, y por lo tanto trabajo abstracto . . . dentro del espacio abstracto’. Es por eso que Gramsci, en el Cuaderno 3, Nota 49 dice, debemos ‘inculcar el hábito de evaluar las fuerzas de la agencia en la sociedad con mayor cautela y precisión’, para entender la ‘estructura material de la ideología’.

A través de la red del espacio urbano, se considera la calle un espacio crucial de movimiento y circulación, orden y resistencia y lo mismo vale por el monumento.

La construcción de monumentos puede ser evaluada críticamente como el asiento de hegemonía, cargado de poder institucional.

Igualmente, la lucha por la economía política espacial es sobre las luchas por el espacio diferencial, o espacios de diferencias. Estas luchas están también relacionadas al enfrentarse al estado y las abstracciones violentas del capitalismo.

En protestas por espacios de diferencia, muchas veces la declaración es “¡Fue el estado!”.

Hoy podemos añadir: “¡Fue el estado del espacio abstracto!”.

*Este texto fue presentado en el Coloquio Internacional ‘Gramsci en México’ (26-27 de noviembre de 2018), en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin Roberta Rinaldi este texto en español no habría sido posible. Me gustaría darle las gracias por su asistencia en la traducción y por nuestras clases particulares de español.

Adam David Morton
Adam David Morton is Professor of Political Economy in the Department of Political Economy at the University of Sydney. He is author of Unravelling Gramsci: Hegemony and Passive Revolution in the Global Political Economy (2007); Revolution and State in Modern Mexico: The Political Economy of Uneven Development (2011), recipient of the 2012 Book Prize of the British International Studies Association (BISA) International Political Economy Group (IPEG); and co-author of Global Capitalism, Global War, Global Crisis (2018) with Andreas Bieler. He co-edits Progress in Political Economy (PPE) with Gareth Bryant that was the recipient of the 2017 International Studies Association (ISA) Online Media Caucus Award for the Best Blog (Group) and the 2018 International Studies Association (ISA) Online Media Caucus Award for Special Achievement in International Studies Online Media.

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